Conservación Garuga

¿Dónde se van los insectos?

Se acaba la época estival y el sol de a poco va perdiendo su intensidad acomodándose hacia el hemisferio Norte.

Con el fin del verano, da la sensación de que los insectos ya no están. Los zumbidos desaparecen, cada vez vuelan menos mariposas y entre los pastizales pocos insectos saltan y revolotean.

¿Será que nuestros insectos se van a alguna parte?

Dependiendo de la especie, los insectos pueden hibernar o migrar. El frío sería un factor determinante, ya que son animales poiquilotermos, es decir, su temperatura corporal depende directamente de la temperatura del ambiente. 

Otros factores claves serían la escasez de alimento, el viento y las lluvias.

Especies aladas como mariposas, libélulas y saltamontes acostumbran a migrar a climas más cálidos, retrasando incluso sus ciclos reproductivos para alargar su vida y poder llegar a destino.

Éstos individuos, gracias a que tienen alas, logran viajar distancias incalculables atravesando incluso de un hemisferio a otro.

Suelen documentarse enormes migraciones de mariposas, sobre todo una de las más vistosas es la de la Mariposa Monarca, una especie que suele viajar en masas de millones de individuos y que hoy está amenazada por el cambio climático y la pérdida del hábitat. La gran migración de la mariposa monarca

Otras especies prefieren adaptarse a los climas fríos, refugiándose aletargados en estado adulto o en alguno de sus estados inmaduros (huevos, ninfas, larvas o pupas). Muchos se refugian en el suelo, bajo piedras, al interior de troncos o bien en capullos o habitáculos elaborados por ellos mismos.

Para lograr atravesar el invierno, reducen sus actividades al mínimo desplegando una serie de estrategias que les permiten resistir las bajas temperaturas e incluso evitar la formación de hielo en sus cuerpos, reduciendo el contenido de agua y acumulando sustancias crioprotectoras (compuestos de bajo peso molecular)

Así, evitan  la congelación de agua en su interior, lo que los llevaría a la destrucción del exoesqueleto ya que, como sabemos, las moléculas de agua crecen al congelarse.

Todas estas adaptaciones fisiológicas han permitido que los insectos, y otros grupos de artrópodos, hayan colonizado lugares extremadamente inhóspitos como la Antártica terrestre, el Ártico y las altas cumbres montañosas. Por eso no resulta extraño que aparezcan entre las especies animales más abundantes en esos ecosistemas.

La aparente ausencia de algunos insectos en invierno no es tal, simplemente están escondidos y refugiados a la espera del buen clima para despertar y continuar con su ciclo de vida.

Otra demostración de lo impresionantes que son los insectos, un mundo pequeño pero importantísimo, lleno de sorpesas y maravillas. ¡Protegerlos es proteger el equilibro de todo el planeta!

Fuente: www.mnhn.gob.cl

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